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martes, 4 de agosto de 2015

Día del Niño.

Como todos los años cuando se acerca el Día del Niño, aumentan las publicidades en los diferentes medios de comunicación, ofreciendo distintos juguetes y juegos de moda para los chicos, con lo cual, pareciera que dicho Día se reduce solo al consumo y adquisición de bienes materiales.

¿Qué se festeja el Día del niño?

Se trata del Día universal del niño, que fue instituido hace más de sesenta años por la ONU (Organización de las Naciones Unidas) con el fin de celebrar los Derechos y estado de bienestar de todos los niños del mundo. Por lo tanto lo más importante no es lo que le regalamos a nuestros hijos, sino lo que como padres enseñamos y trasmitimos.

Recordemos que una de las formas que tienen los pequeños a la hora de aprender es mediante el aprendizaje vicario o por imitación; es por eso la importancia que tienen las conductas de los padres en relación a lo que comunican a sus hijos.

Algunos consejos a tener en cuenta pueden ser:

-expresar y demostrar el afecto a los hijos;
- tener una actitud comprensiva;
- hacerse el tiempo para compartir con los chicos;
-escuchar las necesidades e inquietudes de los hijos;
-enseñar a los niños a valorar lo que tienen;
-hablarles sobre sus derechos;
-tener en cuenta que los limites lo ayudan al pequeño en su organización psicológica;
- tener presente que los objetos materiales costosos NO reemplazan el tiempo y el afecto que los padres brindan a sus hijos.

¿Puede generar sufrimiento no recibir el regalo que el niño esperaba?

Esto va a depender de los aprendizajes que el niño haya desarrollado, es decir, poder aceptar que no siempre va a tener todo lo que quiere.

Estos aprendizajes deben comenzar a una temprana edad, para que el chico aprenda a tolerar la frustración - lo que no sale como él quiere - lo que le va a permitir tener una adaptación saludable al medio. Cuando el niño no ha aprendido a tolerar la frustración, va a aparecer el sufrimiento y la angustia cada vez que no obtenga lo que él quiere.

Por lo tanto, NO son los hechos del exterior los que nos perturban, sino qué tipo de pensamientos -positivos o negativos- tenemos al momento de interpretar los distintos sucesos que se nos presentan. Por ejemplo, un pensamiento rígido y desadaptativo podría ser: “si no recibo el regalo que yo quiero para el Día del niño, me voy a poner muy mal”. En cambio, una interpretación flexible y saludable sería: “me gustaría recibir una computadora para el Día del Niño pero si no se puede, voy aceptar otro regalo”. Es decir, que de acuerdo a lo que el niño piense, es como va a sentirse.

Psicólogo Santiago Gómez
Director de Decidir Vivir Mejor y del Centro de Psicología Cognitiva
(Matrícula: 15.159)

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